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Homenaje a los ferreteros

Homenaje a los ferreteros

Argentina.- Siempre bien preparados para dar soluciones a cuestiones hogareñas y de oficios varios, estos comerciantes suelen tener la difícil tarea de comprender cuál es el artículo, de nombre desconocido para el cliente, que se les solicita.

Un día como hoy, pero del año 1905, hombres que desarrollaban el gremialismo empresarial crearon Cafara, la primer Cámara de Ferretería y Afines de la Argentina. En honor a esa fecha, cada 3 de septiembre se festeja el Día del Ferretero.

Expertos en asuntos de electricidad, construcción, plomería, pinturería y carpintería, ellos siempre están al pie del cañón para brindar orientación y aconsejar a cualquiera que se acerque a su negocio a comprar.

Cotidianda

No por nada se dice que son “graduados en la universidad de la práctica cotidiana”. En permanente contacto con trabajadores de distintos oficios, que llegan a sus comercios en busca de materiales y herramientas, se nutren de conocimientos de infinidad de rubros.

A su vez, deben actualizarse permanentemente. La variada gama de productos que ofrecen está en constante renovación. “Tenemos que saber de todo. Por eso organizamos charlas para que los fabricantes de los artículos que vendemos nos expliquen cómo funcionan y así poder transmitir ese saber a nuestros clientes”, dijo Pablo Perique, presidente de Feyba, la Asociación de propietarios de Ferreterías, Bazares y Afines de la ciudad de La Plata y zona de influencia.

Por más chica que resulte, en cualquier ferretería no hay menos de 15.000 productos. En las más grandes, puede llegar a haber más de 40.000 artículos. “Sabemos donde están cada uno de los artículos. El truco es no mover nada de lugar, porque ahí sí que no los encontrás más” agregó.

“Este trabajo es algo muy profesional. De hecho, cada vez que tomamos algún empleado tenemos el inconveniente de que le lleva mucho tiempo aprender el oficio y conocer todos los productos que hay en el negocio. Desde que empieza hasta que llega a atender en mostrador pueden pasar varios meses”, comentó Perique, quien tiene una ferretería desde el año 1994, y agregó que “este suele ser un negocio muy familiar. Podés encontrar a padres, hijos, hermanos. Se va continuando la tradición”.

Otro lenguaje

Resulta admirable la capacidad que tienen los ferreteros de descifrar a clientes inexpertos que solicitan artículos sin tener idea cómo se llaman. A ellos, le basta escuchar las palabras “cosito”, “enchufecito” o “ pituto”, para saber de lo que les están hablando.

“El cliente viene y consulta cosas al ferretero que en algunos casos resultan inverosímiles. Hay que decodificar lo que nos piden, pero el que tiene práctica suele estar canchero en ese sentido y le entiende fácilmente”, concluyó Perique.