Por qué la ferretería debe dedicar espacio arecibir y despachar productos

Antonio Valls, Consultor en ferretería, escribe en Grupo C de Comunicación que algunas de las acciones necesarias para el desarrollo diario de la actividad comercial en la ferretería son: comprar, vender, reponer, etiquetar, etc. Pero existen dos acciones a las que, muchas veces, no se les da la importancia que realmente tienen: recepcionar y expedir mercancía. No se les dedica ni el tiempo ni el espacio ni los medios para realizarlas correctamente.

Si no se recepcionaran los productos necesarios para vender, la actividad comercial habitual de la ferretería no existiría. La gran mayoría de las ferreterías no disponen de los espacios ni los medios necesarios para recepcionar los productos que reciben diariamente de los proveedores. Habitualmente, los espacios con los que cuentan los departamentos de recepción en la ferretería son inadecuados y poco cuidados, se utiliza cualquier rincón y de cualquier manera. Esto supone una pérdida de tiempo, la posibilidad de cometer errores y se corre el riesgo de que los productos se deterioren.

Resulta común en muchas ferreterías escuchar a un repartidor preguntar dónde deja los bultos y al ferretero responderle, “ahí mismo”. Esta contestación tan habitual provoca problemas en cadena y a diario: los paquetes o palés ocupan un espacio de venta, obstaculizan la entrada o la compra de los clientes, limitan la movilidad y ofrecen una sensación de dejadez y poca confianza a los clientes, etc. La acumulación de paquetes y la falta de tiempo para gestionar diariamente esta situación generan el principio del caos.

Este problema es muy normal. El ferretero nunca le presta la atención ni da importancia a las consecuencias que esto provoca. Solo un 32 % de las ferreterías entre 100 m2 a 150 m2 cuentan con un espacio mínimo para la recepción y clasificación de los productos. Se prioriza tener más espacio para vender y exponer. Pocas ferreterías cuentan con una recepción y, las que la tienen, disponen de unas proporciones de espacio y condiciones malas e incluso pésimas, al no contar con espacio ni para colocar un palé convencional.

No tener este espacio supone un sobrecoste, ya que hay que dedicar tiempo de los empleados para recolocar todo lo que se recibe. Y se ha de valorar otro punto muy importante: el riesgo de sufrir accidentes por no contar con las condiciones adecuadas de recepción, por mala colocación de los productos y por rotura de los artículos.

La expedición tiene los mismos problemas

Una ferretería, por muy pequeña que sea, debe contar con una zona para recepcionar y expedir los productos. El área de expedición de pedidos también sufre los mismos problemas que la de recepción. En muchos casos, no existe un espacio mínimo donde clasificar y mantener en espera las entregas y pedidos de nuestros clientes. Al final, la entrega de pedidos se soluciona de cualquier manera y se deja todo por encima de estanterías, en la calle, en rincones, etc. Esto afecta a la movilidad de los clientes, así como a la comodidad en la compra dentro de nuestra ferretería. Si no tenemos en cuenta estos dos problemas habituales de recepcionar y expedir, se puede provocar una cadena de incidencias que afecta a los clientes y, evidentemente, a las ventas.

El cliente quiere comodidad y, lo más importante, eficiencia en toda la acción de compra, desde que entra a nuestra ferretería hasta que recibe los productos que nos ha venido a comprar. Por este motivo resulta tan importante contar con los medios físicos para completar la cadena de acciones que requiere cualquier venta, que empieza recepcionando el producto, colocándolo a la venta, expidiéndolo para su envío una vez vendido. Y todo esto debe ser normal y habitual.

Si se valorara el coste que supone no dedicar este espacio mínimo para estas acciones, sin ninguna duda le buscaríamos una solución rápidamente, pero prevalece tener más metros cuadrados de sala de ventas en vez de destinarlo a estos espacios.

El ferretero siempre piensa en exponer y vender, pero no reflexiona acerca de la sensación y los problemas que provoca ver y tener cajas y bultos en la misma entrada de la tienda durante días. Ocurre también en algunos casos que sí hay espacios destinados a la recepción y expedición, pero como no se da importancia a estas acciones, se utilizan para acumular paquetes y stocks de producto en mala posición y sin control.

Es preciso contar con espacios en condiciones para realizar todas las acciones necesarias para la venta y que los clientes nos compren con comodidad y seguridad. Lo más recomendado es reducir algún metro cuadrado de espacio de venta para ofrecer un mejor servicio. Si sumamos todo el tiempo al año en el que tenemos espacios ocupados con cajas en pasillos, rincones, entrada a la tienda, etc., nos daríamos cuenta del tiempo que ganaríamos si reserváramos un espacio específico para la recepción y expedición de productos. Y además seríamos más eficientes al tener un problema diario solucionado.



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Hugo Ulate

Lidera el sector de ferretería y construcción, desde hace más de 21 años, en la edición de la Revista TYT (Tuercas y Tornillos), con información actualizada y oportuna sobre estos mercados. Ha tenido participación directa en encuentros ferreteros como Expoferretera, feria que se realiza en Costa Rica, desde hace más de 20 años, como un encuentro de negocios del mercado ferretero.

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